Fundada en tiempos de la conquista española, específicamente en el año
1591, por
Juan Ramírez de Velasco, cargó la denominación de Todos los Santos de la Nueva Rioja. En aquellos días, el fundador respetó y conservó determinados espacios para las diversas
órdenes religiosas existentes: franciscanos, mercedarios, dominicos y jesuitas; mientras la gran población
indígena era repartida en encomiendas.
Dos años más tarde, los
Diaguitas se revelaron contra los dominadores y atacaron la ciudad venciendo a los españoles que, ante la imposibilidad de resistir, recurrieron a San Francisco Solano, quien finalmente restauró la paz desde el fuerte de
Las Padercitas.