Hermoso paraje emplazado en medio de la Sierra de los Comechingones,
El Durazno cautiva a los visitantes con la suavidad del río que corre a su vera, los pinos que verdean el horizonte y la serenidad interrumpida únicamente por la decisión de descubrir el
Valle de Calamuchita en la práctica de apasionantes actividades.
En invierno,
El Durazno se cubre de blanco por las nevadas; y en verano el color de árboles y flores engalanan el paisaje, en tanto las aguas transparentes, las cálidas
playas y el cielo limpio invitan a disfrutar de las bondades de la naturaleza.
El Durazno no presenta una estructura turística demasiado desarrollada, por lo que es ideal para gozar del ambiente serrano y los pinares que favorecen paseos a pie o en bicicleta. Cuenta sí con cabañas y bungalows para el alojamiento de quienes deseen permanecer insertos en esta bella postal.