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Cómo los viajeros argentinos ocupan sus tiempos muertos

Viajar por Argentina implica, inevitablemente, horas de tránsito. Ya sea en un micro de larga distancia cruzando la Patagonia, esperando una conexión en Aeroparque o haciendo tiempo en la terminal de Retiro antes de salir hacia la costa, todo viajero conoce esos momentos en los que el paisaje todavía no arrancó y el destino queda lejos. Durante años, esos tiempos muertos se llenaban con libros, música o simplemente mirando por la ventanilla. Hoy, el celular se convirtió en el compañero inseparable de ruta, y con él llegó un abanico de entretenimiento digital que transformó por completo la experiencia de trasladarse de un punto a otro.

Entre las opciones que más crecieron en los últimos años, los juegos de casino online ocupan un lugar llamativo. Plataformas que ofrecen desde tragaperras Casino777 hasta mesas de póker en vivo generaron una base de usuarios que no responde al estereotipo clásico del apostador, sino al perfil de alguien que busca una distracción rápida y accesible desde cualquier lugar con conexión a internet. Para muchos viajeros, estas plataformas funcionan como un pasatiempo más dentro de la oferta digital que llevan en el bolsillo.

El celular como sala de entretenimiento portátil

La transformación es evidente para cualquiera que haya tomado un colectivo de larga distancia en los últimos años. Donde antes se veían pasajeros durmiendo o leyendo el diario, ahora las pantallas iluminan los asientos con una variedad enorme de actividades: series descargadas en Netflix, partidas de juegos móviles, videollamadas con familiares, podcasts y hasta trabajo remoto. El viajero argentino actual lleva consigo un centro de entretenimiento completo que cabe en la palma de la mano.

Este cambio de hábitos tiene un impacto directo en cómo se perciben las distancias. Un trayecto de catorce horas entre Buenos Aires y Bariloche, que antes se sentía interminable, ahora se fragmenta en bloques de actividad digital que hacen el tiempo más llevadero. No es que el paisaje haya perdido su encanto, la estepa patagónica sigue siendo hipnótica, pero la posibilidad de alternar entre la ventanilla y la pantalla le dio al viajero una autonomía sobre su experiencia que antes no tenía.

Más allá del vuelo: entretenimiento en cada escala

Los aeropuertos y terminales argentinas también cambiaron su fisonomía a partir de esta revolución digital. Ezeiza y Aeroparque ampliaron sus zonas de WiFi gratuito, las terminales de micros incorporaron enchufes y puertos USB en sus salas de espera, y hasta los paradores de ruta en las autopistas empezaron a ofrecer conectividad como un servicio más. Todo responde a la misma demanda: el viajero necesita estar conectado, y esa conexión ya no es solo para comunicarse, sino para entretenerse.

Las escalas, que antes eran sinónimo de aburrimiento y café aguado, se convirtieron en ventanas de ocio digital. Una espera de dos horas en el aeropuerto de Córdoba puede incluir un par de episodios de una serie, una partida rápida a cualquier juego móvil o simplemente navegar por redes sociales para planificar las próximas paradas del viaje.

La infraestructura de conectividad, aunque todavía despareja según la zona del país, mejoró lo suficiente como para que el entretenimiento digital sea viable en buena parte de las rutas turísticas principales.

Un complemento, no un reemplazo

Vale la pena subrayar algo que cualquier viajero experimentado sabe: el entretenimiento digital funciona mejor como complemento del viaje, no como sustituto de la experiencia. Los mejores momentos de una travesía por el norte argentino siguen siendo el amanecer sobre la Quebrada de Humahuaca, la charla con un lugareño en un pueblo de Salta o el primer avistamiento del glaciar Perito Moreno.

La pantalla cumple su rol cuando el entorno no ofrece estímulos, en la madrugada de un micro, durante una demora imprevista, en la habitación del hotel después de un día agotador, y el viajero inteligente sabe cuándo guardarla y cuándo sacarla.

Lo que resulta innegable es que la oferta de entretenimiento digital transformó la experiencia de viajar por Argentina. Los tiempos muertos dejaron de serlo, las distancias se perciben de otra manera y el viajero tiene más control sobre cómo quiere invertir cada hora de su recorrido.

En un país donde las distancias son enormes y los traslados forman parte esencial de cualquier itinerario, contar con un buen repertorio de opciones digitales en el celular es, a esta altura, tan importante como llevar un buen par de zapatillas en la mochila.