Pequeño lugar pleno de variedades turísticas, la ciudad de Belén seduce al visitante apasionado por la historia con la misma fuerza con que conquista a quien busca purificación y tranquilidad en marcos naturales. Inserta en el centro mismo de Catamarca, constituye un punto clave para conocer el pasado, las tradiciones y las bondades de esta provincia.
 Imagen - Gentileza de la Secretaría de Turismo de Catamarca
Belén comienza a disfrutarse desde el poblado mismo, encontrando en las cercanías el Molino Histórico, hito del lugar en las diferentes épocas pasadas, y encantador espacio para el camping y las actividades recreativas en la actualidad. Otro atractivo próximo al centro urbano es el Mirador de Belén, que domina el paisaje desde la cima del Cerro Oeste donde se erige el Monumento a la Virgen, visitado por multitudinarias peregrinaciones en oportunidad de cada Semana Santa.
Pero si hay un ambiente que el turista no puede dejar de visitar a su paso por Belén, ese es el Museo Arqueológico protector de las culturas Condor Huasi y Aguada, el cual exhibe elementos originarios de los períodos precerámicos, cerámicos y alfarero tardío, permitiendo un acercamiento a las civilizaciones aborígenes que forjaran las raíces de la región.
 Imagen - Gentileza de la Secretaría de Turismo de Catamarca
Londres, la segunda ciudad más antigua del país y Capital Nacional de la Nuez; las Ruinas de El Shincal, un parque arqueológico protector de lo que habría sido la capital de una provincia incaica; y un circuito por pequeños poblados engalanados por la existencia de aguas termales, completan la cartelera turística de Belén, sin agotar su belleza paisajística que se expande en serranías, valles, quebradas y campos de cultivo. |